Miles de cartas entre España y América ya se pueden consultar online.
Imagina tener ante tus ojos miles de documentos, cartas y correspondencia enviadas desde España hacia América en el siglo XVIII (entre los años 1739 y 1748) y que eran parte de la carga de los galeones españoles que nunca llegaron a su destino ya que fueron apresados por los británicos en las numerosas contiendas navales de dicha época.
«Quisiera saber cuál es el motivo de haberte escrito trece cartas y de ninguna haber tenido respuesta. Quisiera saber si allá no hay papel o plumas o tinta para siquiera haber escrito una», escribió una mujer sevillana en 1748 llamada Francisca Muñoz, en una carta que su marido español, que estaba en México nunca leyó. El marido se llamaba Miguel Atocha. Lo que tuvo que sufrir la pobre Francisca… Y Miguel, claro.
Pues esta carta, y miles como esta ya pueden ser consultadas online gracias a la digitalización realizada por Prize Papers Project.
De momento han digitalizado e indexado los documentos correspondientes a cuatro barcos españoles capturados por los británicos durante la Guerra de la Oreja de Jenkins (1739-1748) y la Guerra de Sucesión Austriaca (1740-1748). Los cuatro barcos son San Joaquín, La Ninfa, La Nuestra Señora de Covadonga y el Vas de Lisboa. Además de las cartas personales, hay muchos documentos comerciales en los que aparecen muchos nombres y apellidos.

No sé si has llegado tan lejos en tu árbol genealógico y tienes «localizados» antepasados del siglo XVIII en España y América, si es tu caso no está de más echarle un vistazo y una búsqueda, ¡quién sabe si una de esas cartas es de uno de tus ancestros!
Y si no has llegado tan lejos en tu árbol, siempre es interesante y un privilegio ver y comprobar de primera mano cómo era la vida cotidiana, la comunicación, la escritura, el cómo se expresaban, cuáles eran sus preocupaciones y alegrías. En definitiva, un tesoro en forma de cartas y misivas escritas hace casi 300 años, y lo más inquientante, cartas que nunca llegaron a sus destinatarios.

Estos documentos han salido a la luz tras la liberación realizada por el Archivo Nacional de Reino Unido, ubicado en la localidad de Richmond, en Londres, un lugar con encanto digno de visitar a orillas del río Támesis.

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